3. Preparándonos para la aventura

El último día de curso ha sido el elegido para comenzar esta aventura. Ixeya, Acher y su madre están bastante nerviosos, han pasado la última semana preparándose para esto, pero no saben a qué se van a tener que enfrentar.

—Ixeya, Acher, coged vuestras mochilas de montaña, nada de maletas. Vamos a prepararlo todo.

Entre los tres preparan la mochila con algo de ropa, tanto de verano como de invierno, utensilios de supervivencia básicos, algo de comida, agua, sacos de dormir y una pequeña tienda de campaña. No tenían ni idea de dónde les llevaría esta aventura. ¿Qué más meterías tú en esta mochila? Las mochilas se ven enormes y pesan bastante… uff. Sombra llevará sus propias alforjas, con su comida, agua, un kit de primeros auxilios y una pequeña manta.

Los tres, junto con Sombra, se sientan en el suelo, sobre la alfombra del salón. Repasan las cosas que llevan en las mochilas, parece que está todo, aunque su madre tiene la sensación de que falta algo. Reúnen la carta del abuelo y el bastidor de madera, que llevará Ixeya, además del otro objeto mágico, el que parece una peonza. El abuelo dijo que tenían que hacer girar ésta cuándo estuviesen preparados. Ha llegado el momento. No saben qué pasará cuando hagan girar el extraño objeto.

Su madre se despide de ellos:

—Tened muchísimo cuidado, por favor. Id documentando todo en la libreta que lleváis y haced fotos. Espero que podáis recargar el móvil de vez en cuando y que me vayáis informando de qué tal estáis, a poder ser, cada noche.

Su madre, con los ojos empañados por las lágrimas parece no querer soltar a Acher.

—Mamá, estaremos bien. No te preocupes —dice Ixeya.

—Cuida de tu hermano. Ya eres toda una mujer y no hay nadie en el mundo en quien yo confíe más. Estoy muy orgullosa de ti. Mantenme informada. Te quiero mucho —. Su madre iba a hacer que Ixeya también comenzase a llorar.

—Cuida de ellos —. Se agacha para hablarle a Sombra y darle un abrazo enorme. Era uno más de la familia, un hijo más para ella.

La madre sale de la habitación, emocionada y nerviosa. Por fin, Ixeya coge la peonza entre sus dedos y la hace girar.

Peonza girando

A los pocos segundos de estar girando, de repente y tras una enorme bola de humo color violeta, aparece un pequeño robot. No mide más de un par de palmos de alto. Su cabeza es de forma cilíndrica y tiene una extraña antenita en uno de sus lados. Sus dos brazos parecen poder extenderse hasta el infinito, mientras que una rueda parece ser su forma para moverse. En su pecho, en el lado izquierdo, se puede ver brillar con luz azul, el mismo símbolo que tiene el bastidor.

Se quedan en silencio, esperando que algo más ocurra.

Imagen del robot

El robot comienza a hablar:

—Hola amigos, veo que por fin va a dar comienzo vuestra aventura. ¿Dónde está vuestra madre? Esto también es cosa suya, es una de las partes importantes de esta historia. Ahora os sigo contando. ¡Venga, id a buscarla!

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