1. El comienzo, ¿una broma del abuelo?

1. El comienzo, ¿una broma del abuelo?

Este fin de semana vamos a ir a casa de los abuelos, ellos viven en la montaña, mientras que nosotros vivimos en la ciudad. Mamá decidió que lo mejor sería vivir aquí, no muy lejos de ellos, pero en un lugar donde poder tener una mejor educación, donde más adelante yo poder ir a la universidad… Tengo diecisiete años y todavía no sé que voy a seguir estudiando, como para ponerme a pensar en la universidad, si es que elijo ir. Preferiría vivir al lado de la montaña, pero he de reconocer que esto también tiene sus ventajas. 

Aunque la mayor parte del tiempo mamá trabaja desde casa, de vez en cuando tiene que viajar, así que a ella también le viene bien poder tener a su disposición todos los trenes que salen de aquí. Le encanta viajar en tren.

Tengo muchas ganas de darle un gran abrazo a la abuela y de pasear por el bosque, aunque esta vez tendrá que ser un paseo bastante más corto, ya que tengo que preparar los últimos exámenes. Dentro de unas pocas semanas prepararemos todo para poder pasar el verano con ellos, habrá tiempo para largas excursiones y mucho más.

A todo esto, no me he presentado, soy Ixeya. Y como verás, me encanta la montaña. Mi madre siempre dice que soy demasiado madura para mi edad y que debería pensar más en salir y pasarlo bien, pero yo, soy feliz entre los árboles. Creo que en eso me parezco mucho a mi madre, aunque no lo quiera reconocer, se ve que echa mucho de menos la montaña.

Mi hermano, Acher, tiene nueve años y le encantan los videojuegos, como a prácticamente todos los niños de su edad. Ha ido a buscar la vieja bolsa de viaje del abuelo para preparar las cosas que necesitamos para el viaje. Como siempre, está muy emocionado y contento, no para de repetir todas las cosas que hará junto a Sombra cuando llegue el verano.

Sombra es nuestro perro, una mezcla de perro labrador color chocolate, el mejor amigo de ambos. Hace ya un par de años que lo rescatamos de la perrera. Es un poco miedica y zampón, pero tiene gran corazón.

—Tata, he encontrado esta carta al fondo de la mochila del abuelo. No sabía si abrirla, también pone tu nombre.

Ixeya coge la carta y la examina extrañada. En el sobre se puede leer: “Acher e Ixeya”.

—También había esto. —Acher me enseña una bolsa roja de tela, cerrada con un cordón.

—¿Una carta del abuelo? Parece su letra. Él siempre llama por teléfono, qué raro. Vamos a ver qué pone.

Abro la carta y comienzo a leer.

[Fecha: 31 de mayo del 87]
Mis queridos nietos, soy el abuelo Matías.
Veo que habéis encontrado la carta al fondo de mi antigua bolsa de viaje. Las vacaciones de verano estarán a la vuelta de la esquina.

Ambos nos miramos extrañados y sigo leyendo.

Tengo algo muy importante que contaros. No quiero que os asustéis por lo que vais a leer a continuación, la abuela y yo estamos bien.

Para comenzar, tenéis que tener claro que la magia existe, y aunque nos encontramos entusiasmados con tan gran descubrimiento, la abuela y yo necesitamos vuestra ayuda.
Estábamos paseando por el monte, cerca de casa como cualquier otro día, cuando hemos tenido un encuentro con un duende, sí, ¡un duende! Según él, teníamos algo que le pertenecía.
Él le quitó de un tirón su antiguo colgante a tu abuela, uno que le regalé cuando todavía éramos jóvenes. El colgante era un bonito símbolo celta de madera dentro de un círculo plateado que encontré en los bosques, al lado del río, hace muchísimos años. Ahora pienso que quizá fuese de ese duende, pero simplemente lo había encontrado. Después nos dijo que nos iba a castigar por haberle quitado lo que era suyo y nos lanzó al futuro. Habéis leído bien, al futuro, exactamente dentro de unos 250 años.

No nos ha costado ver que las cosas habían cambiado y que ya no estábamos en los alrededores de nuestra preciosa casa, hay robots por todas partes. Gracias a los dioses, hemos encontrado unos buenos amigos que nos han ayudado en todo desde nuestra llegada, incluso a haceros llegar esta carta. Estos amigos saben cómo podemos salir de aquí y volver a nuestro tiempo, pero necesitamos vuestra ayuda y la cosa no va a ser nada fácil.

Junto a esta carta habréis encontrado un bastidor de madera dentro de una bolsa roja de terciopelo, esto es muy importante, cuidadlo bien, ya que es la base de lo que vais a necesitar.

Para volver a casa necesitaremos que rellenéis el bastidor con un montón de piezas que conforman un puzle. Os vais a tener que armar de valor para encontrar estas piezas ya que se encuentran escondidas en diferentes lugares del mundo, incluso en diferentes universos y diferentes tiempos. Y esto no es todo, para complicarlo todavía un poquito más, cada pieza la tiene un ser, gobernante y señor de cada uno de estos sitios.

Tenéis que tener mucho cuidado. Pero no os preocupéis, sé que Sombra está con vosotros y os hará de guía y guardián. Además, sabemos que desde que el colgante cayó en manos del duende, todo el mundo mágico está revolucionado y nuestros aliados están al tanto de lo ocurrido. Contaréis siempre con la ayuda de amigos, que os explicarán y os irán mostrando vuestro camino.
Cuando tengáis el bastidor completado tendréis que buscar al duende que nos mandó aquí y hacer que os mande de alguna forma a vosotros también, ya que tenemos la última pieza. No os la hemos podido enviar debido al material con el que está construida.
Os mandamos también un objeto muy particular. Cuando estéis preparados para comenzar vuestra aventura, tendréis que hacer girar este objeto como si fuese una peonza.

—¿Dónde está ese objeto del que habla el abuelo? En la bolsa roja no había nada más.

—Voy a mirar dónde encontré la carta, quizá hay más cosas.

Acher sale corriendo hacia su cuarto y vuelve con la bolsa de viaje del abuelo. Rebusca en el fondo, a ver si está el objeto del que habla el abuelo en la carta. Efectivamente, ahí está, es un objeto pequeño, del tamaño de una nuez, metálico y con el centro transparente, como si llevase un cristal. Con una sonrisa de triunfo en su cara dice:

—¡Lo encontré! —Acher me muestra, orgulloso, el pequeño objeto.

Asiento, le sonrío y continúo leyendo.

Hay una cosa más que todavía no os he contado, es algo difícil de explicar y nosotros lo acabamos de descubrir hace poco, pero creo que lo conoceréis cuando llegue el momento.
Comenzad cuando creáis que estáis preparados. Mantened los ojos abiertos. Ayudaos y protegeos entre vosotros. No va a ser un camino fácil, pero estoy seguro de que viviréis magníficas aventuras.
Nosotros estamos bien, pero queremos volver junto a vosotros. Os echamos de menos.


Un beso enorme del abuelo y la abuela.
Os queremos.

Nos miramos, asombrados, sin saber qué decir.

—Esto tiene que ser una broma del abuelo. – le digo finalmente.

4 respuestas a «1. El comienzo, ¿una broma del abuelo?»

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