3. Preparándonos para la aventura

3. Preparándonos para la aventura

El último día de curso ha sido el elegido para comenzar la aventura. Estamos bastante nerviosos, hemos pasado la última semana preparándonos para esto, pero no sabemos a qué vamos a tener que enfrentarnos.

-Ixeya, Acher, coged vuestras mochilas de montaña, nada de maletas. Vamos a prepararlo todo.

Entre los tres preparamos la mochila con algo de ropa, tanto de verano como de invierno, utensilios de supervivencia básicos, algo de comida, agua, sacos de dormir y una pequeña tienda de campaña. Sombra llevará sus propias alforjas, con su comida, agua, un kit de primeros auxilios y una pequeña manta. No tenemos ni idea de dónde nos llevará esta aventura.

Nos sentamos en el suelo, sobre la alfombra del salón y repasamos las cosas que llevamos en las mochilas, parece que está todo, aunque mamá tiene la sensación de que falta algo.

Sombra ya lleva sus alforjas puestas, con agua, comida y una manta. Yo llevaré la carta del abuelo y el bastidor de madera. Reunimos estos y el otro objeto mágico, el que parece una peonza y que el abuelo dijo que teníamos que hacer girar cuando estuviésemos preparados. Ha llegado el momento, no sabemos qué pasará cuando hagamos girar el extraño objeto.

Mamá se despide de nosotros:

-Tened cuidado y cuidad el uno del otro. Id documentando todo en la libreta que lleváis y haced fotos. Espero que podáis recargar el móvil de vez en cuando y que me vayáis informando de qué tal estáis.

Mamá, con los ojos empañados por las lágrimas parece no querer soltar a Acher.

-Mamá, estaremos bien. No te preocupes –le digo.

-Cuida de tu hermano. Ya eres toda una mujer y no nadie en el mundo en quien yo confíe más. Estoy muy orgullosa de ti. Mantenme informada. Te quiero mucho -. Está a punto de hacerme llorar a mí también.

-Cuida de ellos -. Se agacha para hablarle a Sombra y darle un abrazo enorme. Es uno más de la familia, un hijo más para ella.

Mamá sale de la habitación. Y por fin, cojo la peonza y la hago girar.

A los pocos segundos de estar girando, de repente, tras una enorme bola de humo, aparece un pequeño robot. No mide más de un par de palmos de alto, su cabeza es de forma cilíndrica con una extraña antenita en uno de sus lados. Tiene dos brazos que parecen poder extenderse hasta el infinito, mientras que una rueda parece ser su forma para moverse.

Nos quedamos en silencio, esperando que algo más ocurra.

El robot comienza a hablar:

-Hola amigos, veo que por fin va a dar comienzo vuestra aventura. ¿Dónde está vuestra madre? Esto también es cosa suya, es una de las partes importantes de esta historia. Ahora os sigo contando, venga, ¡id a llamarla!

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