4. Batallas de ayer y hoy

4. Batallas de ayer y hoy

Salgo disparada hacia la puerta para decirle a mi madre que entre, mientras que Acher, sin soltar a Sombra, se queda petrificado mirando a este nuevo personaje.

Mamá, al entrar, se queda patidifusa:

—¿De dónde ha salido eso? —me dice en voz muy bajita.

Ya estando todos reunidos, el robot comienza a hablar de nuevo:

—Bueno, ahora ya estamos todos. Para comenzar, mi nombre es AIKA, y voy a ser vuestro enlace. Como ya sabréis, vuestros abuelos están atrapados en un lugar y tiempo diferente, y necesitan vuestra ayuda. Pero creo que, antes de nada, deberíais conocer el resto de la historia, al menos lo que sabemos hasta ahora… aunque el “ahora” es algo muy relativo… Veo que tengo vuestra atención, jeje.

Todos estamos atónitos con lo que está pasando, esto es lo último que nos esperábamos. El robot continúa:

—Hace ya mucho tiempo, hubo una de las batallas más épicas entre los Crepazeros, unos seres malvados, y las fuerzas de la naturaleza. En los Pirineos, Aneto luchó contra el rey de los duendes Rikuock, que quería arrebatarle su gran colgante y usarlo para sacar de sus prisiones a todos los sirvientes del Diaple, castigados y encerrados en las profundidades de una cueva en el corazón de la montaña…

— …En la lucha, ambos quedaron gravemente heridos y fueron recogidos por sus aliados. Pero el colgante se perdió, y aunque más adelante ambos bandos lo estuvieron buscando poniendo todo su empeño en ello, no consiguieron encontrarlo. Estos colgantes son muy importantes, ya que están repletos de magia. Esta magia se puede usar para el bien, como ayudar a plantas y animales, e incluso a seres humanos, o para acciones más egoístas y malvadas. Vuestro abuelo Matías encontró en el bosque el colgante perdido de Aneto y, sin saber qué era realmente, éste se lo regaló a vuestra abuela. Es ese momento, Aneto sintió de nuevo el poder de la magia del colgante y pensó que sería buena idea que fuesen vuestros abuelos quienes, sin saberlo, hiciesen de guardianes del amuleto. El Reino del Bosque les envió un guardián, un ser que para los humanos sería más fácil de aceptar, un perro, creo que lo llamaron Chocolate por su color. Pasaron los años y todos bajamos la guardia. El guardián enviado, fue envejeciendo por su condición de animal y murió con el paso de los años. La casa y los abuelos quedaron al cuidado de un Basajarau.

—¿Un qué? —pregunta Acher, que estaba muy atento a la historia.

—Un Señor de los Bosques, un gigante de fuerza colosal. De enorme estatura, con el cuerpo cubierto de pelo, con larga melena y barba frondosa. Su aspecto salvaje puede confundirte, pero su corazón es noble —contesta mamá, haciendo que todos nos quedemos asombrados —. No me miréis así. He leído mucho sobre los seres mágicos a lo largo de mi vida, siempre me han gustado sus historias, pero no sabía que realmente todo esto fuese verdad.

—¿Cómo el BigFoot? —le interrumpe Acher emocionado.

—Shhhh, calla y deja que siga con la historia, ya te contaré —le reprende.

—Sí, parecido al famoso BigFoot —contesta amablemente el robot y continúa con la historia. —En todos estos años, este rey de los duendes, Rikuock, ha buscado otros colgantes y símbolos que le sirviesen para seguir con su lucha, hasta que, hace poco, se encontró con vuestros abuelos en uno de sus paseos por el bosque. Lamentablemente, nada pudo hacer en ese momento nuestro guardián. Ahora mismo, el Mundo de las Tinieblas está revolucionado, ya que se han hecho con un símbolo de gran magia y poder.

—¿Y nosotros vamos a poder resolver esto cuándo esos seres del bosque no han podido? —. Esta vez soy yo la que le interrumpe, alarmada por lo que acaba de escuchar.

—No vais a estar solos. Todos los seres de la naturaleza y Facciones Mágicas se han unido a nuestra lucha y os ayudarán en vuestra aventura, para conseguir los amuletos que devolverán a vuestros abuelos a este tiempo y también para poder derrotar al rey de los duendes. Además, ya contáis a vuestro lado con un par de guerreros, uno de ellos legendario.

—¿Quiénes?

—Sombra y vuestra madre.

—¿Sombra y yo? —mi madre se sorprende enormemente, echándose a reír tras esto —. Creo que no te han informado muy bien sobre esto.

3 respuestas a «4. Batallas de ayer y hoy»

  1. Valla….la verdad es que envuelve un montón. Me encanta Ixseya, es muy juiciosa y un poco exceptica por lo que se llevará más de una sorpresa seguro. Lo he leído todo del tirón y espero ver un poquito más pronto. Sigue así. Un saludo.

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